“El confinamiento ha supuesto un varapalo para el colectivo LGTBIQ+ de Huelva”

Este 17 de mayo se celebra el Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia.  Una fecha, establecida por la Organización Mundial de la Salud (OMS), en la que se conmemora la eliminación de la homosexualidad de la lista de enfermedades mentales el 17 de mayo de 1990.

Treinta años después, un día como hoy sigue marcado en el calendario para denunciar la discriminación de las personas homosexuales, bisexuales y transexuales y para hacer visibles sus derechos en todo el mundo.

En el marco de este día, en diariodehuelva.es hemos hablado con Belén Ríos Vizcaíno, profesora asociada de la Facultad de Trabajo Social, gerente de la empresa Eutopía Formación y una de las docentes más reconocidas de la Universidad de Huelva. El trabajo de Vizcaíno destaca, especialmente, por su vinculación a los colectivos en situación de vulnerabilidad y a las cuestiones de identidad, género y ciudadanía.

Pero, a pesar de su gran trayectoria profesional, la onubense tiene claro que no son sus títulos lo que la definen:

“Cada vez que me preguntan quién soy, lo primero que me sale, porque así lo siento, es que soy persona. Parece una obviedad, pero tiene un gran significado y una infinita corresponsabilidad. No es fácil, ser ciudadana en este mundo de grandes claroscuros….

Soy una mujer, feminista y sindicalista de izquierdas, trabajadora social y docente de vocación, defensora de los derechos humanos y activista del colectivo LGTBIQ+. Y en la “república independiente” de mi “habitación propia” como diría Virginia Wolf, lo único que quiero que reine, día a día, es lo esencial, lo que nos hace crecer como seres humanos, el amor, el respeto y los valores”.

– ¿Qué le parece que exista un día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia?

– Es un gesto, de justicia social y de reconocimiento histórico. Pero considero que es necesario integrarlo en el Día Internacional contra la LGTBIQfobia (palabra que engloba todas las tendencias discriminatorias que tienen lugar en la actualidad debido al crecimiento de la visibilidad homosexual y su correspondiente rechazo), ya que es más inclusivo con toda realidad de la diversidad afectivo sexual, la identidad de género y las manifestaciones de género.

El concepto LGTBIQfobia (según el Observatorio Andaluz contra la Homofobia, Bifobia y Transfobia)  incluye a lesbianas, gays, bisexuales, transexuales, transgénero, intersexuales y queers (término inglés que se define como “extraño” o “poco usual” y que está relacionado con una identidad sexual o de género que no corresponde a las ideas establecidas de sexualidad y género).

Según Belén, “desgraciadamente, a pesar de que estamos en el siglo XXI, en 2020 la LGTBIQfobia, es una realidad que está extremadamente presente y, dependiendo del lugar donde nazcas o vivas, puede conllevar a la muerte, el suicidio, la persecución, condenas, a torturas, privación de libertad o aislamiento.

Hay tantos ejemplos de esta LGTBIQfobia como personas diversas … y, por lo tanto, la ciudadanía onubense no se libra especialmente de todo lo que conlleva ser personas ‘diferentes’, como todas, aunque la mayoría no tenga claro que cada ser humano es único e irrepetible”.

Su trabajo como docente está muy enfocado a la formación en respeto y a la afectividad ¿Cómo le consta que lo ha vivido el colectivo en Huelva durante el confinamiento?

– El Covid-19 ha sido un varapalo para muchas personas del colectivo LGTBIQ+. Ha supuesto una vuelta a la invisibilización familiar y social para una juventud estudiantil o sin recursos económicos que les impide una mayor autonomía y distanciamiento, en esos espacios cerrados y asfixiantes en los que se puede convertir una unidad familiar o la comunidad rural o urbana de origen. Es dolorosa la falta de libertad de expresión, de vivencias afectivas y la ruptura con el grupo de iguales con quienes puedes ser y actuar sin máscaras ni cortapisas.

Para las personas del colectivo, mayores, con discapacidad y en situación de dependencia, o sin lazos familiares ni afectivos positivos, la situación se agrava.

En este confinamiento se ha acusado la necesidad de tener recursos específicos de atención con el colectivo LGTBIQ+ onubense y de otras zonas de Andalucía. He recibido hasta hoy mismo, muchas llamadas y mensajes, donde se evidencia que la soledad no buscada ni aceptada, la invisibilización y la negación de la diversidad por el entorno cercano, crean un verdadero malestar biopsicosocial, con consecuencias muy perjudiciales.

No podemos olvidar, que los prejuicios y los señalamientos pueden provocarse en la unidad básica de socialización: la familia. Y podemos ser víctimas, en las mismas, de violencia psicológica, física o económica.

Estos han sido algunos de los telones de fondo de las más de 20 personas que se han puesto en contacto conmigo para ser simplemente escuchadas, para desahogarse, para recibir alguna orientación…los medios telefónicos e informáticos han ayudado a disminuir distancias, haciendo un seguimiento y creando pequeñas redes de autoayuda y de apoyo social.

¿Qué hay que hacer para que este colectivo se sienta respaldado y apoyado en Huelva?

– Huelva tiene que crecer con iniciativas permanentes de defensa, protección, concienciación y visibilización de los Derechos LGTBIQ.

Por ello, hay mucho que hacer, especialmente en el área socioeducativa. No podemos quedarnos solo en realizar actuaciones esporádicas o encorsetadas a un día o acto concreto. Debemos estar en las agendas políticas, profesionales, educativas, culturales e incluso religiosas-espirituales. Necesitamos crear espacios de encuentro, diálogo y acción, en los que se revitalice el espíritu proactivo, haciendo especial hincapié en el papel que tienen los partidos políticos “aliados”, los agentes sociales, los sindicatos, el tejido asociativo y los medios de comunicación.

Estas son algunas de las propuestas generales que he podido expresar, en la última reunión de la Comisión de Trabajo de Apoyo al Colectivo LGTBIQ+, organizada por el Ayuntamiento de Huelva, donde ha habido muchos puntos de conexión y afinidad con otras entidades y plataformas…y en la que se acordaron compromisos y actuaciones, entre las que se encuentra la Guía Informativa de Entidades y/o Personas referentes del Colectivo LGTBIQ+ en Huelva, que está dirigida especialmente a los centros educativos.

Ya desde la Universidad se están dando los primeros pasos, ¿No?

– Sí. Desde el pasado mes de febrero ha habido un antes y un después en esta temática a nivel de sensibilización, concienciación, asesoramiento y formación en Huelva y en su Universidad.
Con la colaboración del Ayuntamiento de Huelva se ha realizado un curso pionero de formación básica y especializada, que he tenido el placer de impartir como coordinadora y docente, con un resultado excelente en la valoración cualitativa y cuantitativa de sus 70 participantes, siendo esta cifra un tercio de quienes solicitaron la inscripción.

Huelva, tenía que ser la cuna de esta iniciativa, porque es un Lugar de Memoria Histórica desde el año 2013, ya que desde 1968 hasta 1979, la antigua cárcel tuvo 200 casos (constatados) de personas pertenecientes al colectivo que sufrieron todo tipo de vejaciones físicas, psicológicas y morales.

¿Por qué es tan necesario posicionarse ideológicamente desde el punto de vista de la diversidad en la Universidad?

– Verás, aunque en Huelva sabemos lo que es el oxígeno en lo que a ideología política se refiere y tenemos representantes de izquierdas muy involucradas, no podemos obviar que es un trabajo que, aunque iniciado, hay que preservar y retroalimentar sin descanso.

Hay discursos y, por lo tanto, agendas ocultas, que fomentan directamente e indirectamente los delitos de odio, la discriminación, el fascismo y la LGTBIQfobia…Algo impensable y abrumador en una Democracia.

Para mí es incompatible una Huelva democrática y en crecimiento, si crece el protagonismo de lo indeseable, en los cargos de representación política, universitaria, empresarial, redes mediáticas…

¿Cuál es su vinculación real con este colectivo?

– Estoy estrechamente vinculada al colectivo, no sólo porque formo parte de él, sino porque creo que sigue padeciendo una discriminación desmedida y una vulneración absoluta de sus derechos. Siempre, desde que tuve conciencia de “ser” y “sentir” me definí como bisexual…Tanto luchar, trabajar y profundizar en esta vivencia personal y colectiva, me ha hecho crecer y definir mis prioridades vitales y profesionales. Si me preguntas dónde me sitúo actualmente, en esa amplia policromía, abrazo ese “más” final del término LGTBIQ+, que es tan invisible como enriquecedo. Soy Pansexual(orientación sexual humana, definida como la atracción romántica o sexual hacia otras personas independientemente de su género o sexo). Desde que nací, ya apuntaba maneras con mi horóscopo: una Piscis que tiene claro que siempre le toca nadar a contracorriente”.

¿Qué reivindica en un día como hoy?

– Hoy quiero reivindicar lo mismo que ayer y que mañana…. la diversidad es lo natural, es una fuente de crecimiento y riqueza… la homogeneización, en cambio, es un estancamiento artificial que condena a las personas a convertirse en códigos de barras, en seres grises sin alma.

Apostemos por una Huelva que sea, no sólo “la ciudad de la luz”, sino también, lugar de paz, solidaridad, orgullo y esperanza. Terminaría con esa estrofa de nuestro himno que, en estos tiempos convulsos, me emociona aún más: “Andaluzas. Andaluces… ¡Levantémonos! Sea por Andalucía libre, España y la Humanidad. De corazón, muchas gracias a este diario por dar voz a las personas que aún teniendo mucho que decir, la mayoría, no se pueden permitir, manifestarse libremente”.

Fuente | DiariodeHuelva



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